sábado, 9 de abril de 2011

¿Cómo integramos a todos los ciclistas?

En esta fantástica ensalada de bicicleteros que se ha armado en nuestras ciudades se recoge toda una colección de perfiles que, aunque todos responden a la denominación común de ciclistas, presentan características y objetivos realmente diferenciales y diferenciadores.

Están los ciclistas clásicos, los de carretera, perfectamente pertrechados, todos con casco, con lycra, con posiciones más o menos aerodinámicas, rápidos, deportivos. Con ellos siempre habían convivido los tranquilos ciclistas cotidianos, los que usaban y usan la bici para sus rutinas. Luego llegaron los "mountain bikers" o "beteteros". Esa gente cuyo afán es pisar el mínimo asfalto y circular por pistas, caminos y senderos, pero que surcan las ciudades para acceder a sus recorridos. Finalmente tenemos a los ciclistas recreacionales, los que ocupan su ocio paseando en una bicicleta, solos o acompañados. Mayores y menores.

Toda esta fauna, y algunos más (mensajeros, triatletas, bmx's, fixies y lunáticos, entre otros), son catalogados como conductores de ciclos y recogidos bajo el mismo paraguas. Todos tienen el mismo tratamiento. A todos ellos les afectan por igual los cambios normativos, la obligatoriedad de circular por los carriles bici donde así se regule, la velocidad de circulación, etc. El problema es que, para muchos de ellos, el "carril bici", las aceras y toda la complejísima normativa que aparejan no es una facilidad sino más bien representa una dificultad, que hace sus tránsitos realmente complicados cuando no casi imposibles.

De todos es bien sabido que los ciclistas de carretera nunca han reclamado vías segregadas más allá de buenos "arcenes bici", aunque a ellos también les interesa la limitación de velocidades en trayectos urbanos. También es verdad que los nudos viarios cada vez les ponen las cosas más difíciles para poder acceder a sus deseadas carreteras tranquilas. Rondas, superrotondas, incorporaciones complicadas, scalextrics pensados para velocidades automovilísticas, etc.

Tampoco demandan infraestructuras específicas ni un tratamiento especial los ciclistas de montaña. Para ellos basta con que el monte esté poco circulado por vehículos a motor y razonablemente transitable, aunque estos ya están más acostumbrados a buscarse la vida por vericuetos, pasos inferiores, pasarelas y vaguadas para acceder a los terrenos sin pavimentar.

El resto se apaña con lo que haya, aunque algunas ayudas les son de gran utilidad. Un poco de esto, otro poco de aquello, una vueltita para evitar la boca del lobo y listo. Entre ellos hay dos categorías que merecen la pena tratar: los ciclistas recreacionales y los "commuters" o ciclistas que hacen sus viajes rutinarios en bici. Estos son los que realmente demandan más acondicionamientos viarios, porque necesitan percibir una mayor seguridad en sus trayectos.

Ahora bien, entre los conductores de bicicletas se presentan algunas circunstancias casi irreconciliables. Resulta difícil imaginar a un ciclista deportivo con una rueda de 22 milímetros que circula normalmente a 25-30 kms/hora utilizar una acera bici bidireccional de 1,30 de ancho con curvas de 90º y con bordillos mal rebajados, tanto o más que tratar de pensar que una mujer va a llevar a su hija en bici por una ronda o en una avenida de tráfico denso, con varios carriles y complicadas rotondas.

Esto, y el diferente nivel de experiencia en la conducción, hace que lo que es bueno para unos, probablemente sea perjudicial para otros. No pasaría nada grave si el uso de estas "facilidades" fuera una decisión personal y no fuera obligatorio circular por las vías "adecuadas" para las bicicletas, pero el caso es que muchas ciudades han empezado a hacerlo y donde hay una vía ciclista los bicicleteros no pueden circular por la calzada.

Es un asunto complicado. Y la solución salomónica se antoja injusta, pero lo que está claro es que la tabla rasa ("si tu vehículo es una bicicleta, entonces...") no va a dejar satisfecho a nadie. De hecho hay ciudades en el civilizadísimo mundo centroeuropeo que están planteando no sólo que las vías ciclistas no sean obligatorias para los ciclistas, sino que están planteando desmantelar algunas de ellas.

Me gustaría saber si la norma de limitación de la velocidad a 30 kms/hora que propone la DGT para tranquilizar el tráfico en las ciudades no tiene que llevar incorporada la consecuencia de desmantelar las vías ciclistas que haya implementadas en dichas calles. Así se matan dos pájaros de un tiro: calmar el tráfico y fomentar la circulación compartida en la calzada. De esta manera se mejora la seguridad, la visibilidad y con ello la circulabilidad de las calles y la masa crítica. Se simplifica todo.

Os invito a resolver este pasatiempos.


Fuente: http://bicicletasciudadesviajes.blogspot.com

0 comentários:

Postar um comentário

  ©BTT LATIN AMÉRICA - Todos os direitos reservados.

Template by Dicas Blogger | Topo