quinta-feira, 10 de março de 2011

Los 10 errores más comunes que cometenlos triatletas de larga distancia


Llevados por lo que vemos en revistas, foros, páginas web, blogs, etc. donde podemos ver a los triatletas de larga distancia de primer orden, algunos triatletas populares tratan de imitarles… Pero lo que hacer no es imitar, sino que copian mal. Amen de las “verdades” inamovibles que han leído en cualquier foro y que no tienen ninguna razón de ser.

A continuación algunos ejemplos básicos:

1.Copiar entrenamientos. Si algún triatleta “de nivel” publica sus entrenamientos, habrá una legión de “populares” que lo copiará a pies juntillas. Sin tener en cuenta diferentes aspectos que le diferencian del profesional. Por ejemplo, citando dos de los más importantes: las horas de descanso y los años de entrenamiento previos, con sus adaptaciones intrínsecas a esos años de trabajo donde ladrillo a ladrillo se han ido forjando unos cimientos que le permiten hacer lo que el pobre popular quiere cambiar o copiar en unos meses.

2.Copiar el material. Nada raro ver a “Pepe Triatleta” con la bici del “X” profesional y, al preguntarle por su elección, la contestación suele ser “porque X la lleva y si con ella ha ganado en Hawaii es la mejor”. Pepe no sabe (o no quiere saber) que “X” la lleva porque generalmente hay una marca que más le paga y no porque sea la mejor. En otro tipo de material pasa lo mismo. ¿Cuantos triatletas vemos con un modelo de zapatillas que te hacen correr más de puntera mientras ellos se desplazan a 5′ por kilómetro y tocan de talón al iniciar el contacto del pie con el suelo? Haile Gebrselassie corre con Adidas porque le paga mucho pero si viene “Y” y le paga 4 veces más el próximo maratón que corra (y presumiblemente gane) será con las “Y”. No seamos pardillos.

3.Olvidarnos del descanso. Muy importante, al igual que el entrenamiento. Es muy necesario parar y descansar para asimilar las cargas de entrenamiento. Y aquí hay grandes diferencias entre un deportista popular y un profesional. Ellos necesitan menos tiempo de regeneración después de duros días de entrenamiento. Para un “pro”, correr 40′ a 4’30” es salir a sudar, mientras para nosotros es salir a ritmo alto o muy alto… ¡Descansa porque es parte del entrenamiento!

4.La posición sobre la bici. Suele ser un ejemplo cuando buscamos y compramos una bici de 4000 euros y nos nos gastamos dinero en colocarnos sobre ella. ¿De qué vale una bici buena, bonita y molona cuando vamos en una posicón pésima? Pensemos en ello e invirtamos en una bici mas barata pero paguemos para que nos quede como un guante, de manera que rindamos más y, sobre todo, no nos lesionemos. Una bici de triatlón de larga distancia no es sólo una bici con acople. ¡Es mucho más!

5.Olvidarnos del trabajo invisible. Descanso, masaje o auto-masaje, acudir al fisio cuando dejemos de sentir molestias y pase a ser dolor. Los que lo hemos sufrido conocemos las diferencias entre molestia y dolor, pero tienes que aprender a escuchar a tu cuerpo y a realizar “mantenimientos preventivos”.
6.Falta de criterio propio. Creer a pies juntillas y sin ninguna base solida los comentarios que se pasan de boca a boca y de unos a otros como verdades divinas en foros, blogs, etc. Como por ejemplo, si hace un poco de viento nunca hay que llevar lenticular. Las presiones en los tubulares: si pone que aguantan 12 kilos… ¡Pues a doce kilos! Y así con un montón de aspectos. Pregunta a un experto en la materia antes de cometer errores que puedan llevar a perder tiempo en una competición, la salud, etc.

7.Obviar los cuidados del material. ¿Cuántas veces vemos bicis de 4 ó 5 mil euros con la cadena llena de grasa? Y no me refiero a un poco sucia sino a una maza parecida a la nocilla que cubre la cadena y la corona. El cuidado del material es esencial y no hay que darse nada más que una vuelta en un box el día antes de un triatlón de larga distancia para tirarse de los pelos… ¡Se ve casa cosa! Y sólo por falta de cuidado, desde frenos mal ajustados, cubiertas que están llorando mientras piden el cambio, cables deshilachados de se pueden romper solo al mirarlos… En fin, que hemos invertido mucho tiempo, dinero y esfuerzo como para no cuidar esos tontos detalles que pueden suponer la diferencia entre nuestro éxito o un fracaso rotundo.

8.Compra del neopreno. No caigamos en el error de compramos el neopreno que vemos en cabeza de cualquier triatlón de nivel. Seguro que es el mejor para el que nada a 1’15” por cada 100m y si se le rompe la marca le manda otro nuevo, pero a nosotros, que nos hemos rascado el bolsillo para comprar un buen traje, quizás nos interese más el segundo de la colección que nos permitirá casi la misma prestación y sobre todo, más duración del mismo.

9.Compra del pulsómetro. Nos compramos un chisme con más características, datos y chuminadas a mostrar que finalmente no sabemos ni utilizar porque nunca hemos hecho un test o prueba de esfuerzo que nos permita saber cómo y de qué forma los números que vemos (pulso) tienen su interrelación con lo que pasa dentro de nuestro cuerpo. Invierte algo menos en tecnología y un poco más en sacarle partido.

10.Creerse un profesional cuando en realidad corremos y entrenamos porque nos gusta y no por tener que sacarnos las alubias. Una cosa es sentir pasión por un deporte y otra cosa es tener los pies en el suelo.

Aitor Ruiz de Zárate
www.triaitor.com

Fuente: demonfit.com

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